Territorio y Ciudad

Desde un tiempo a esta parte se ha producido un fenómeno en el que la ciudad ha perdido sus límites tradicionales de tal manera que la casi totalidad del territorio ha sido colonizada por ciertas formas de urbanización gracias sobre todo al desarrollo de las infraestructuras viarias, y en menor medida a las telecomunicaciones. Las funciones que históricamente cumplía la ciudad se han dispersado por el territorio animadas por los intereses especulativos que giran en torno al mercado del suelo, y sobre todo, al mercado de la vivienda. Estos procesos han propiciado también la aparición de modelos de asentamiento residencial de baja densidad con unas consecuencias ambientales y sociales muy negativas.

En este extraordinario proceso de absorción territorial se han multiplicado los lugares de contacto entre los elementos urbanos y el resto de elementos ambientales, generando intersticios, bordes, áreas de transición o vacíos aislados. Además, la formulación actual de los ecosistemas urbanos implica necesariamente la existencia de conflictos ambientales con el resto de ecosistemas, y sobre todo con los más cercanos, ya sea desde el punto de vista del contacto directo con los mismos, o desde el punto de vista de la exportación de elementos residuales y la importación de materia, energía e información del ambiente.

Se hace evidente entonces que el modelo actual promotor del crecimiento exagerado está poniendo en grave riesgo la estructura y la función tradicional de nuestros paisajes colectivos y consecuentemente, estamos arriesgando la propia subsistencia de nuestro sistema de vida en los próximos decenios al permitir la destrucción de un vasto patrimonio económico, cultural, histórico, paisajístico y ambiental que pertenece a todas las personas, incluidas las que están por nacer.

Desde nuestro compromiso investigador no podemos permitir que el crecimiento económico a costa del territorio sea el único modelo que se le ofrezca a la ciudadanía. Pensamos que todavía estamos a tiempo de conmutar la pena de muerte que pesa sobre nuestro patrimonio territorial. Esa esperanza nos anima a fomentar el desarrollo sostenible a través de nuestra labor docente e investigadora. Vamos a profundizar en la función social de la investigación generando debates que ayuden a un cambio de rumbo. Queremos aprovechar las tribunas científicas para pedir a las administraciones, comenzando por los Ayuntamientos y siguiendo por todas las demás sin excepción, que se pregunten de qué parte está el derecho, si de unos pocos especuladores a despilfarrar en unas décadas este legado histórico heredado, o de las actuales y futuras generaciones a disfrutarlo. Y no dudaremos en exigir que se tomen las medidas necesarias para conservar y desarrollar nuestros territorios de forma solidaria, armonizando calidad de vida y valores ambientales.

Alberto Matarán Ruiz

Nota: Los dos últimos párrafos están tomados del Manifiesto Fundador del Foro Universitario por el Desarrollo Sostenible de Granada que creamos algunos miembros de CiMA junto a otras personas de UGR en Enero de 2007.