En
España está finalizando la época que
se puede calificar como de “vieja economía del
agua”. Es una época que se inicia en los
años 30 y que centra su atención en construir
embalses y trasvases para llevar el agua a la agricultura y a las
ciudades. En una economía principalmente agraria y sin
abastecimiento de agua en muchas ciudades y pueblos, esto era
razonable. En el siglo XXI ya no es así. La agricultura no
es la principal actividad, las ciudades disponen de abastecimiento de
agua y la capacidad de embalse es superior al agua que realmente se
embalsa. Sin embargo, se sigue insistiendo, desde los diferentes
gobiernos, en que hay escasez (física) de agua. Para la
nueva economía del agua, la escasez de agua no es tanto
física como social y económica, es decir, hay
agua pero no se gestiona adecuadamente, se despilfarra y se contamina
irresponsable e impunemente. Las redes de distribución,
urbanas y agrícolas, son muy ineficientes y pierden
volúmenes inaceptables. Los regadíos tampoco son,
en su mayoría, eficientes y muchos cultivos son inadecuados
desde el punto de vista edafoclimático.
La aplicación de instrumentos monetarios,
regulados por una Administración competente, puede
contribuir a mejorar la gestión del agua. La Directiva Marco
Europea del Agua puede ser una oportunidad para iniciar esta mejora
pero no está claro que se aplique en este sentido.
En cualquier caso, es necesario un cambio mental e institucional que permita ir incorporando, poco a poco, las tres características básicas de la Nueva Cultura del Agua, a saber:
1. La gestión del agua sólo es posible si hay gestión del territorio.
2. Las decisiones en política de agua y del territorio requieren debate público y participación real -no ceremonial-, financiada y facilitada con fondos públicos.
3. Los ríos son flujos de agua vivos que cumplen funciones ecosociales y cuya pérdida de calidad supone un coste real y elevado para la sociedad.
Sólo así podremos ver las posibilidades y limitaciones que existen para empezar a desplazarnos desde la vieja a la nueva cultura del agua, desde la opción de “más embalses y trasvases” a “no hay gestión del agua sin gestión del territorio”, desde “el agua como problema ingenieril” al “agua como problema social y político complejo”.
Aguilera
Klink, Federico
Catedrático de Economía Aplicada.
Departamento
de Economía Aplicada. Facultad
de Ciencias Económicas y Empresariales.
Universidad de la Laguna
.
Montijano
Egea, Manuel
Gestión Integral y Tecnologías del Agua IUACA Universidad
de Alicante 2.0
Miembro APIA
Asociación de Periodistas de
Información Ambiental.
Miembro AE EA
Asociación Española de
Educación Ambiental.
Campo de Investigación: Agua y Cambio Climático.